Osteopatía Craneal

William Garner Sutherland fue discípulo de Taylor Still y descubrió el movimiento respiratorio primario que tiene su origen en el cerebro. Su descubrimiento fue cuestionado  por los mismos osteópatas y dio un notable giro a la evolución de la osteopatía.

Sutherland descubrió que los huesos del cráneo se mueven a través de las suturas no sólo en la infancia sino durante toda la vida. Aplicando una mínima presión con los dedos sobre ellos distinguió, entre otros movimientos, el movimiento del flujo del líquido cefalorraquídeo que se encuentra en el interior del encéfalo y la médula espinal. Este líquido viaja por las meninges, o membranas que envuelven al encéfalo y a la médula espinal, ancladas en las estructuras óseas del cráneo y del sacro. De este modo percibió que la movilidad del sacro estaba sincronizada con la del cráneo gracias a la fluctuación del líquido cefalorraquídeo.

El mecanismo respiratorio primario es un sistema hidráulico que genera movimiento, a través de la fluctuación del líquido cefalorraquídeo, en el cerebro y la médula espinal, en los huesos del cráneo a través de las suturas, en las membranas intracraneales e intraespinales y una movilidad involuntaria del sacro entre los ilíacos. Pero eso no es todo, gracias a la influencia del movimiento descrito, es capaz de transmitir la misma cadencia de movimiento a cada milímetro de la unidad funcional que forma el organismo.

Analizamos ahora la movilidad de las membranas intracraneales e intraespinales y para ello vamos a hacer un estudio de las meninges:

LAS MENINGES

Las meninges están formadas por tres membranas concéntricas que envuelven al cerebro, cerebelo y médula espinal: piamadre, aracnoides, duramadre.

Piamadre: es la membrana más interna y está en contacto con las circunvoluciones del cerebro y de la médula espinal. Es la más delicada y más vascularizada de las membranas. Permite a la columna vertebral realizar todo tipo de movimientos sin que la médula espinal sienta ningún movimiento o presión de algún tipo.

rP1070517Aracnoides: membrana fina, delicada y vascularizada que envuelve a la piamadre a través del espacio subaracnoideo localizado entre ambas. Por este espacio circula el líquido cefalorraquídeo que proporciona cierto grado de movilidad e independencia entre las membranas. Cuando se inflama la aracnoides (aracnoiditis), ciertos movimientos de la columna suponen un dolor insufrible. Esto ocurre porque al inflamarse se adhiere a la membrana inferior y superior desapareciendo la finura y la flexibilidad que protege a la médula a través de la piamadre.

Duramadre: es la membrana más resistente, relativamente inelastica y de mayor espesor que envuelve a la aracnoides a través del espacio subdural localizado entre ambas. Contiene el líquido cefalorraquídeo por lo que es el límite del sistema hidráulico sacrocraneal. Se encuentra por debajo de la cara interna del cráneo  y se adhiere a todas las suturas enviando prolongaciones verticales a la hoz del cerebro y a la tienda del cerebelo.

La hoz del cerebro es una estructura que separa los dos hemisferios cerebrales. La tienda del cerebelo separa el cerebro del cerebelo.

La duramadre tiene varias inserciones óseas a través de las cuales puede transmitir sus propias tensiones al tejido conjuntivo y al exterior del sistema sacrocraneal y viceversa, las tensiones de estos tejidos conjuntivos pueden transmitirse al interior de la duramadre. Asimismo, las tensiones de las membranas meníngeas se transmiten por la continuidad de su estructura a regiones distantes de la misma. La duramadre se adhiere al agujero occipital y al sacro quedando libre de movimiento a lo largo de todo el canal raquídeo. Cuando la columna vertebral se encuentra en una posición neutra y en reposo, los movimientos occipitales y sacros se reflejan de manera recíproca a través de las membranas meníngeas. Cuando una restricción de movilidad altera la tensión de las meninges, se verá alterada o bien la zona occipital o el sacro y por lo tanto transmitirá la tensión directamente a la otra zona ósea.

El movimiento óseo a través de las meninges se produce por la fluctuación del líquido cefalorraquídeo:

El LCR es un líquido orgánico, incoloro e inodoro y circula por los espacios subaracnoideos (ya citados) que rodean al sistema nervioso central y las cavidades ventriculares encefálicas con las que se comunica. Este líquido aumenta y disminuye su volumen dentro de los espacios craneales y medulares, llenándolos y vaciándolos, para regular así las fuerzas internas o externas que por su presión pueden dañar el encéfalo y la médula espinal.

RrP1070743La mayoría del volumen del LCR se produce en los plexos coroideos. Un plexo es una red formada por varios ramos nerviosos o vasculares, en forma de rayos, entrelazados de forma compleja que a su vez se unen por anastomosis (unión de vasos o nervios de un calibre determinado a otros del mismo o distinto calibre) a otros ramos que van a dirigirse a ciertos órganos o a otros plexos. El plexo coroideo es un repliegue de tejido conectivo, como prolongación de la piamadre, que presenta gran cantidad de capilares inmersos en él cuyo plasma es secretado, a través de una membrana dializante, en forma ya de líquido cefalorraquídeo a los ventrículos laterales. Estos son los ventrículos más grandes cuyos plexos producen el mayor volumen de LCR que posteriormente fluye por los agujeros interventriculares de Monro hacia el tercer ventrículo que ha producido ya su propio LCR. Continúa su camino con un mayor volumen de líquido para atravesar el acueducto de Silvio hacia el cuarto ventrículo que posee más para seguir aumentando su volumen. El LCR que se haya ocupando ya todos estos espacios se encuentra más acumulado en el cuarto ventrículo al recibir, en ese espacio, al líquido que se ha formado en la médula espinal. Ante tal aumento de volumen, el LCR encuentra varias vías de evacuación para ser expulsado hacia el espacio subaracnoideo a través del orificio medial de Magendie y de los orificios laterales de Luschka del cuarto ventrículo y a través de todas rP1070519las cisternas subaracnoideas comunicantes del encéfalo. La mayoría del LCR es dirigido hacia los hemisferios cerebrales, hacia el seno longitudinal superior y menores cantidades pasan hacia abajo alrededor de la médula espinal.

Finalmente, las vellosidades aracnoideas, las paredes de los capilares de sistema nervioso central y la piamadre reabsorben el LCR.

SISTEMA HIDRAULICO SEMICERRADO

El sistema sacrocraneal es un sistema hidráulico semicerrado, está unido al sistema nervioso simpático y al endocrino y se encuentra limitado por una membrana impermeable que es principalmente la duramadre. Los plexos coroideos permiten de manera selectiva el paso de soluciones de sangre a los ventrículos cerebrales del sistema sacrocraneal a partir del plasma que al ser dializado se transforma en LCR. Finalmente se reabsorbe por las vellosidades aracnoideas localizadas en mayor medida en el sinuoso venoso longitudinal, en la bóveda craneal y en el sistema de drenaje intracraneal. Tanto la fabricación como la absorción del LCR se realiza por unas estructuras de tejido especial que están bajo control hemostático, mecanismos los cuales, son autocorrectores, autoequilibradores y dependen los unos de los otros por autorregulación.

El sistema hidráulico semicerrado cumple las leyes de la mecánica de los fluidos. El LCR actúa como el agua y se desplaza lentamente en el interior del sistema. El perímetro del sistema se encuentra delimitado en su interior por la presión del líquido, por lo que si aplicamos una fuerza a esta superficie líquida, se transmitirá con la misma intensidad, en todas direcciones a través del LCR, hacia el resto del sistema.

Se cree que la producción del LCR es dos veces más rápida que la reabsorción. Con lo cual, se puede entender que durante la reabsorción se alcance un umbral de presión más elevado, durante unos instantes, hasta que interviene un mecanismo hemostático cortando la producción del líquido. La reabsorción del LCR es también constante durante la fase de producción, después del mecanismo de parada. De esta manera sabemos que cuando la producción de líquido se detiene, la presión del sistema disminuye y al mismo tiempo disminuye el volumen de LCR dentro del sistema hidráulico. Del mismo modo que cuando se alcance el menor umbral de presión, la producción de líquido vuelve a iniciarse aumentando la presión de nuevo.

En definitiva, en su interior se producen de manera constante una rítmica subida y bajada de la presión del líquido que produce los cambios de ritmo del sistema.

La formación, circulación y absorción continua del líquido es de 125 a 150 ml. Si se producen entre 430 y 450 ml. diarios, el líquido se renueva cada 6 o 7 horas.

Como dato significativo añadimos que si aumenta la presión intracraneal del sistema, de manera inusual, por causas externas o internas, puede producirse una reabsorción a través, también, de los propios plexos coroideos.

FUNCIONES DEL LCR

Protege al encéfalo y la médula espinal de choques y presiones, elimina los productos del catabolismo celular, transporta las secreciones endocrinas de la glándula hipofisaria y algunas hormonas como las B – endorfinas (sustancias inhibidoras del dolor), realiza una función de protección  inmunológica en el sistema nervioso central.

El LCR prolonga su recorrido a todo el cuerpo humano a través del sistema linfático. Sus microtúbulos de tejido conectivo van a llegar a todos los espacios intercelulares del organismo. Es decir, lleva a cabo una importante aportación en el equilibrio dinámico, bioquímico y bioeléctrico del cuerpo humano.

EL LCR es el medio de transferencia de sustancias entre la sangre y los tejidos nerviosos aunque existe una barrera selectiva entre la sangre y dicho líquido; la barrera hematoencefálica, formada por las células endoteliales de los capilares y los plexos coroideos. Existen fármacos que no pueden atravesarla aunque su permeabilidad es variable. Así que el intercambio de electrolitos se produce más fácilmente en los ventrículos que en las cisternas subaracnoideas, justamente al contrario que el agua.

MECANISMO RESPIRATORIO PRIMARIO

Este mecanismo articula una buena combinación de partes óseas en un ritmo regular de dos tiempos: uno de retracción o cierre que corresponde a la extensión o espiración y otro de apertura o expansión que corresponde a la flexión o inspiración. Esta respiración primaria aparece en el quinto mes de vida uterina y se prolonga, entre veinte minutos y dos horas, tras la muerte clínica. Pueden distinguirse de dos a tres ciclos respiratorios (inspiración y espiración) por minuto.

Las suturas craneales no se fusionan nunca en condiciones normales. Poseen bordes dentellados que se unen a través de un tejido conjuntivo que permite un movimiento ligero de rodadura o de bisagra según sea el relieve de las superficies óseas. xmovLa duramadre presenta una capa endotelial firme y ampliamente insertada en el periostio de los huesos de la bóveda craneal. La inserción, en el otro extremo, de las membranas meníngeas se produce en el segundo segmento del sacro, eje a través del cual, gira siguiendo el movimiento sacrocraneal. La duramadre se fusiona con la porción terminal de la piamadre, formando el filum terminal, en el canal del sacro y sale a la altura del cuarto segmento por el hiato sacro. Las membranas en ese nivel son fibrosas, espesas y resistentes y están fusionadas con el periostio del coxis.

FASES DEL MRP

Fase de inspiración o expansión (flexión): los ventrículos se dilatan desplegando los hemisferios cerebrales lateralmente por el aflujo de LCR a todos los espacios, con lo cual, el cráneo se ensancha transversalmente y su eje anteroposterior disminuye. Todo el cuerpo realiza una rotación externa y se ensancha. Los  huesos del cráneo se mueven como ruedas dentadas que dependen de dos huesos centrales,R007 el occipital y el esfenoides, que forman la sínfisis esfenobasilar. La tensión de la duramadre, adherida a todos los huesos del cráneo, a las suturas, etc.,  guía este movimiento de forma sincronizada. La duramadre raquídea se eleva ligeramente, el tubo neural se tensa movilizando el sacro en una posición vertical.

Durante la fase de flexión las grandes venas que drenan la sangre venosa del cerebro y cerebelo se estrechan para expulsar la sangre a las venas yugulares permitiendo una buena circulación de retorno al corazón. En el resto del cuerpo este proceso se lleva a cabo a través de contracciones musculares, en el cráneo este proceso depende en gran medida del movimiento craneano.

Después de la flexión, la respiración pasa a una zona neutra en la que el movimiento fisiológico permanece inactivo antes de pasar al movimiento de extensión.

Fase de espiración o retracción (extensión): los ventrículos cerebrales disminuyen su volumen con lo que el diámetro transversal del cráneor07 disminuye y aumenta ligeramente el diámetro anteroposterior. Todo el cuerpo realiza una rotación interna. El tubo neural, ya sin la presión del LCR, se dilata llevando al sacro a una posición más horizontal.

Las venas del encéfalo recuperan su diámetro para recibir mayor volumen de sangre.

En conclusión,  la respiración primaria consta de: fase de flexión – pasa por una zona neutra – fase de extensión – pasa de nuevo por una zona neutra antes de reiniciarse la flexión. Todo este ciclo se completa en un periodo de entre veinte y treinta segundos.

EL MRP PUEDE VERSE ALTERADO EN LOS SIGUIENTES CASOS: por causa del miedo puede verse interrumpido durante veinte segundos. Por un accidente cerebrovascular que produce la pérdida de movimiento en el lado de la lesión. El MRP puede verse acelerado por la presencia de oxígeno, la fiebre y la hiperquinesia en niños. Puede verse reducido por el dióxido de carbono, las perturbaciones psíquicas, el insomnio y el coma por causa de una anoxia (falta de oxígeno) o lesión cerebral.

El MRP no fluctúa en función de una actividad psíquica o física, como el ritmo cardiovascular y el de la respiración pulmonar, sino que permanece siempre estable.

LESIONES CRANEALES

Las lesiones más leves son aquellas que alteran únicamente el ritmo, el volumen o la velocidad de fluctuación del LCR. En segundo lugar se encuentran las lesiones que perjudican a la posición o el movimiento, que se presenta disminuido, en uno o varios huesos. En tercer lugar las que afectan al tejido conectivo, como las meninges o el tejido glial, cuyos anclajes óseos y vertebrales, y la zona que tapizan se encuentran alterados por fibrosis y por pérdida de elasticidad.

Las lesiones antes citadas pueden tener un origen traumático en el que, tras un impacto y una vez superados los procesos inflamatorios y el edema, nos encontramos con adherencias que afectan a las suturas y al anclaje del diafragma craneal.

Podemos encontrar también lesiones de origen mecánico que pueden ser de componente psicosomático, aunque la mayoría de las lesiones mecánicas son el resultado de compensaciones de la columna vertebral con un foco de lesión alejado del cráneo. Por ejemplo, las lesiones que afectan al sistema de compensación pélvico modifican los ejes del sacro, de tal forma, que acaba solicitando la cubierta dural suboccipital. Este último tipo de lesión puede ser  reflejo o de origen indirecto de la estructura en dependencia de cómo se adapte a la gravedad. Otro ejemplo puede ser una lesión en cualquiera de las extremidades que afecta a su correspondiente sistema de compensación que termina por solicitar la columna vertebral. La columna busca compensarse hasta llegar a afectar a la zona suboccipital.

INDICACIONES DE LA TERAPIA SACROCRANEAL

Infecciones de las vías respiratorias, una vez pasados los procesos inflamatorios, como la rinitis, otitis, sinusitis. Alteraciones de los órganos de los sentidos. Neuralgias faciales, oculares, articulares, dentales, etc. Alteraciones de la fonación de origen isquémico – mecánico como la ataxia y la disartria intermitente. Alteraciones del equilibrio, vértigos. Todos los procesos isquémicos vasculares de origen mecánico sin alteraciones de la estructura vascular como las cefaleas migrañosas. Alteraciones neurovegetativas, psicosomáticas. Alteraciones del aprendizaje, concentración o memoria. Lesiones por la tracción del bebé, durante el parto, localizadas en la zona de la base del cráneo y zona cervicobraquial. Cualquier lesión del resto del cuerpo (no del cráneo) en la que se presente un estado agudo que impida el movimiento o presente una gran fragilidad del tejido. Pacientes en fase depresiva que se mantienen en un predominio del sistema nervioso simpático, con lo que se defienden de cualquier movilización, sin que puedan relajarse.

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1 Comment (+add yours?)

  1. Jalandhara Bandha y el diafragma cervical - Yoga Terapeutico
    Feb 26, 2016 @ 17:09:50

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